De alguien que conozco.
No daré su nombre porque hay que respetar la intimidad de la gente.
Es una historia bonita y romántica (al menos a mi me lo parece) que me han contado hoy.
Es alentadora para las chicas que creen que los tíos ya no se mojan.
Espero también sea alentadora para los chicos que quieren mojarse y no se atreven.
Y para muchos, seguramente será una chorrada.
Bueno, allá va:
Es un chico. De unos treintaypocos. De repente se da cuenta de que quiere volver con su ex, no la ha olvidado y la necesita.
Ella está en el extranjero y vuelve en pocos días. Lo ha dejado con su pareja.
Así que él pide el día libre en el trabajo para ir a buscarla al aeropuerto. Y no le dice nada. Será sorpresa.
Llega al aeropuerto cargado de las mejores intenciones y, probablemente, tratando de recordar la "charla" (das charlen) que ha estado ensayando frente al espejo una y otra vez. Y no la ve. Se vuelve para casa.
Así, sin mas.
No sabe si es que se han cruzado o es que al final ella no cogió ese vuelo. Y posiblemente nunca lo sepa. Pero al menos por las noches podrá domir con la conciencia tranquila consciente de que lo intentó. De que nunca se quedará con la duda de "y si hubiera...". Y sí, vale, no sirvió de nada. No salió como esperaba... pero lo hizo. No todas las historias de amor tienen final feliz. En Hollywood puede, en la vida real no. Todas no. Sólo algunas.
Pero no por ello deja de ser bonito y sobre todo... valiente, aun cuando finalmente haya resultado inútil. Y a mi, lo que mas me gusta en este mundo son las cosas bonitas que no sirven para nada.
Esta historia no acaba con "y fueron felices y comieron perdices" (todavía), porque... ¿Quién come perdices hoy día? ¿Quién sabe si algún día en algún otro aeropuerto se encuentren? Pero acaba con una hermosa canción (I can't wait to say all the things you can't see. All the things that make you better).
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Pero... quién va a comer perdices hoy en día, con lo caras que están y lo difíciles que son de cocinar!!1 (a mi padre le salen muy bien, será por eso que lleva casado...38 años? quien sabe..)
ResponderEliminarSeguro que es por eso. A mí las perdices me encantan, pero en guiso, escabechadas me dan arcadas (vomitivo pareado me salió).
ResponderEliminarAh! pes nunca vendrás a comer perdices a mi casa, mi padre las hace escabechadas...
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