"¿Oficinista?" Me decía horrorizado y con mueca de asco cuando me preguntó en qué trabajaba. Y me callé porque soy educada, y eso que estabamos en una cena para 8 personas en MI CASA, donde se supone que tengo derecho a decir lo que me de la gana. No merecía la pena.
Sólo le respondí "Oficinista no, feliz" y me hubiera encantado preguntarle "¿Y tú?" Pero no lo hice porque lo que menos me apetecía era que siguiera hablando, hay gente que de tantas palabras se ahorcan a sí mismos con ellas y me tenía ya la cabeza loca con tanto rollo patatero:
Que si "Es que soy músico" = Molo mazo, ¿que no?
Que si "Yo tenía un puestazo de alto nivel en un banco y lo dejé todo por tocar la batería" = no entiendo como no estás ya haciendo choff choff.
Que si "He vivido en Fuerteventura, en los USA y en mil sitios" = bohemian like you.
Que si "Soy mas antisistema que nadie" = y por eso te pego la chapa cuando hablo de política y no te dejo meter baza porque, por supuesto, nadie sabe de esto mas que yo.
Que si "BLA BLA BLA BLA..." = hazme caso, mírame, eh, eh, eh, aquí, yo, yo, yo...
Y no, no eres tan de mundo. Lo demuestras cuando te diriges con condescendencia a los extranjeros (por muy Erasmus y jóvenes que sean) como si fueran retrasados mentales o niños sordos. ¿Sabes? Viven aquí, te entienden sin problemas.
Y sí, eres misógino, aunque es probable que no lo sepas ni tú. Lo demuestras cuando mencionas ejemplos de cosas malas y siempre son reencarnados en mujeres (la starlette chupa pollas que Berlusconi ha nombrado ministra, las señoras con collares de perlas que pagan una pasta por ir a los conciertos en los jardines de Sabatini pero no muestran respeto por los músicos... etc). ¿Sabes? Yo soy feliz... y observadora. Y me aburriste mucho.
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
Ssssh
Se acabó lo bueno, se acabó la baja. Mañana a currar.
Una amiga me dice que es pronto, que me coja mas días. Pero no lo veo necesario, y tampoco me parece abusar. Me responde que para lo que me lo van a agradecer en mi empresa... Puede, pero la diferencia entre ellos y yo es que yo tengo la conciencia bien tranquila y por tanto duermo sin problemas. Ellos... seguro que se atiborran a somniferos, y ni por esas.
La verdad es que me siento fenomenal. De hecho el lunes salí a comprar vinilos y se me fue la olla. Compré 12. Y me han descubierto una tienda maravillosa donde el dependiente es majísimo, aunque parece salido de una peli de Torrente, y donde encuentras los vinilos que siempre quise tener... ¡a 9 euros! Después comimos en HOME BURGER BAR . Yo una caprichosa y Albahaca una cabrita ¿Las hamburguesas definen a las personas? JAJAJA... no lo creo. Por la tarde tuve que volver al hospital porque soy una caguica pero de eso no quiero hablar.
Hoy hemos ido por la mañana a ver la exposición de fotografías del MOMA enLA CASA ENCENDIDA y el segurata nos ha pedido que bajaramos la voz. Vale que igual hablabamos a un nivel mas alto que el resto de los (poquísimos) asistentes. Vale que el tema que comentabamos era tela marinera (por motivos de privacidad no puedo decir nada). Vale. Pero siendo que somos señoritas y no verduleras, y siendo que el segurata tenía el móvil cargando en uno de los enchufes de la sala y la chaqueta colgada del extintor... ¿De que iba ese buen hombre, al que por otro lado le debe de poner mazo reñir a dos desocupadas mañaneras que se lo están pasando teta mientras él tiene que estar puteado allí dentro por 700 euros al mes?
Al salir hacía una mañana preciosa y nos hemos ido a Pontejos a comprar cositas para hacer tocados. Voy a hacer una prueba y si me salen bien... ya vereis. I´ll be famous! Después a comer a la GLORIA DE MONTERA rico rico y muy sano. Y luego al outlet de KLING!, que mira que es barato, y apañao... y me gusta. Que lástima que mis piernas no son las de Lourdes aka RUSSIAN RED y por eso todo lo que ella se pone como vestido yo me lo tengo que poner como camiseta larga con leggings pero, que se le va a hacer, la genética no es generosa con todo el mundo, sólo con algunos afortunados. Luego me he comprado un sombrero de paja que el sol viene pegando poco a poco y me apetecía tener uno.
Tengo muchas preguntas en la cabeza y ninguna respuesta:
¿De verdad existen las parejas fieles?
¿Por qué únicamente me fijo en los difíciles si a mi lo que me gusta es la gente fácil?
¿Por qué motivo se me había olvidado lo divertido que es salir con mis amigos gays?
¿Cómo es que la SALA SOL sube el ego mas que cualquier terapia psicológica?
¿En serio hay DJ´s que no saben quien es IAN BROWN?
Ale, os dejo. Voy a ver si consigo dormirme a buena hora después de tantos días de horas irrgulares de sueño. Os dejo con la canción que ahora mismo está sonando en mi tocadiscos y el cual voy a apagar ya para meterme en el sobre:
Una amiga me dice que es pronto, que me coja mas días. Pero no lo veo necesario, y tampoco me parece abusar. Me responde que para lo que me lo van a agradecer en mi empresa... Puede, pero la diferencia entre ellos y yo es que yo tengo la conciencia bien tranquila y por tanto duermo sin problemas. Ellos... seguro que se atiborran a somniferos, y ni por esas.
La verdad es que me siento fenomenal. De hecho el lunes salí a comprar vinilos y se me fue la olla. Compré 12. Y me han descubierto una tienda maravillosa donde el dependiente es majísimo, aunque parece salido de una peli de Torrente, y donde encuentras los vinilos que siempre quise tener... ¡a 9 euros! Después comimos en HOME BURGER BAR . Yo una caprichosa y Albahaca una cabrita ¿Las hamburguesas definen a las personas? JAJAJA... no lo creo. Por la tarde tuve que volver al hospital porque soy una caguica pero de eso no quiero hablar.
Hoy hemos ido por la mañana a ver la exposición de fotografías del MOMA enLA CASA ENCENDIDA y el segurata nos ha pedido que bajaramos la voz. Vale que igual hablabamos a un nivel mas alto que el resto de los (poquísimos) asistentes. Vale que el tema que comentabamos era tela marinera (por motivos de privacidad no puedo decir nada). Vale. Pero siendo que somos señoritas y no verduleras, y siendo que el segurata tenía el móvil cargando en uno de los enchufes de la sala y la chaqueta colgada del extintor... ¿De que iba ese buen hombre, al que por otro lado le debe de poner mazo reñir a dos desocupadas mañaneras que se lo están pasando teta mientras él tiene que estar puteado allí dentro por 700 euros al mes?
Al salir hacía una mañana preciosa y nos hemos ido a Pontejos a comprar cositas para hacer tocados. Voy a hacer una prueba y si me salen bien... ya vereis. I´ll be famous! Después a comer a la GLORIA DE MONTERA rico rico y muy sano. Y luego al outlet de KLING!, que mira que es barato, y apañao... y me gusta. Que lástima que mis piernas no son las de Lourdes aka RUSSIAN RED y por eso todo lo que ella se pone como vestido yo me lo tengo que poner como camiseta larga con leggings pero, que se le va a hacer, la genética no es generosa con todo el mundo, sólo con algunos afortunados. Luego me he comprado un sombrero de paja que el sol viene pegando poco a poco y me apetecía tener uno.
Tengo muchas preguntas en la cabeza y ninguna respuesta:
¿De verdad existen las parejas fieles?
¿Por qué únicamente me fijo en los difíciles si a mi lo que me gusta es la gente fácil?
¿Por qué motivo se me había olvidado lo divertido que es salir con mis amigos gays?
¿Cómo es que la SALA SOL sube el ego mas que cualquier terapia psicológica?
¿En serio hay DJ´s que no saben quien es IAN BROWN?
Ale, os dejo. Voy a ver si consigo dormirme a buena hora después de tantos días de horas irrgulares de sueño. Os dejo con la canción que ahora mismo está sonando en mi tocadiscos y el cual voy a apagar ya para meterme en el sobre:
jueves, 16 de abril de 2009
En el Horrorspital
Pues sí. He estado largo tiempo desaparecida por causas ajenas a mi voluntad.
¡Y SIN INTERNET!
Resulta que en una revisión del sistema me detectaron un “alien”. Me han tenido que desconfigurar y he estado en modo “reparación” durante varias semanas. Ahora estoy como nueva. De hecho ya podéis denominarme “Bego Versión 2.0” porque vengo corregida y renovada. Mejor que nunca, vaya. Y dispuesta a cambiar muchas cosas, y sobre todo, a creer, pero eso es otra historia de la que ya hablaré otro día (si me da por ahí, claro).
La cita con el especialista tuvo lugar al mes después de solicitarla. Algunos dirán que no puedo quejarme pero claro, dado que todos los meses me retiran de la nómina un 14 % de mi sueldo en concepto de estas y otras muchas cosas, la verdad, una espera mucho mas. Nada mas detectarme el “alien” el especialista tuvo claro que había que extirparlo, desde ese momento hasta que vi al anestesista pasaron 3 semanas, las cuales no cuentan como plazo para la lista de espera. Desde la visita con el anestesista hasta la fecha de intervención el compromiso de la Comunidad de Madrid es de 30 días hábiles. Me dijeron que estuviera preparada, que me podrían avisar incluso de un día para otro. No me llamaban y yo ya pensaba que se habían olvidado o que habría colapso y me tocaría hacer una reclamación en atención al paciente. Pero no. Me llamaron un jueves y me dijeron la fecha de la operación la cual, que casualidad, tendría lugar el día 21º de esos 30 hábiles y justo coincidiendo con Semana Santa. Hasta ahí bien, les he jodido las vacaciones a la familia pero con los plazos cumplidos y todo OK.
El lunes acudo al hospital. Nos citan a varias personas en la 1º planta, admisiones, nos suben en grupos a su correspondiente planta. La mía era ginecología así que éramos todas mujeres. De ahí nos pasaron a lo que ellos llaman “sala pre-quirúrgica” y yo denominé “sala de strip-tease”. Íbamos siguiendo a la enfermera como animalillos acobardados de camino al matadero, como judíos en el previo a la entrada a la sala de gas, no se... era todo muy raro y no te informaban de nada con lo cual, había que añadir incertidumbre al nerviosismo lógico de una situación así. Te hacían quitar toda la ropa además de cualquier cosa metálica (joyas o dentaduras postizas... etc, que en mi caso no llevo ni unas ni otras) y ponerte una bata de hospital y esperar. Así, medio en bolas, en una habitación con otras pacientes anónimas y sus respectivos familiares.
La espera es horrible, porque vas viendo entrar a unas y salir a otras y parece que a ti nunca te van a llevar. Pero ya ves que si te llevan. Me metieron en zona de quirófanos donde ya sí me quedé sola y lo peor, aterida de frío durante mas de una hora. No estaba nerviosa. La verdad es que ya sólo quería que me “metieran mano” de una vez por todas. Sólo recuerdo que una de las enfermeras se machacó el pie derecho con una botella enorme de oxígeno y tuvo que ir a urgencias en silla de ruedas mientras lloraba de dolor y de rabia porque se casaba a mediados de este mismo mes y tenía el pie hinchado y morado. Para que luego hablen de profesiones de alto riesgo, en todas partes cuecen habas. También recuerdo el pasarme de la cama a la camilla de operaciones y como un estudiante de enfermería trató en vano de cogerme una vía y la enfermera se apiadó y no le dejó intentarlo más y lo hizo ella misma. Luego vino el sueño...
Cuando desperté lo hice en reanimación. Una sala exactamente igual a la de striptease, donde meten a las bellas durmientes a despertar sin beso de príncipe ni nada y de allí te pasan a la habitación correspondiente. Mas les hubiera valido dejarme allí.
Me pasaron a la habitación a las 16.30h. Era una habitación antiquísima, hecha polvo, para 4 pacientes, sin cortinillas (ergo: intimidad cero cada vez que venía el médico a explorarnos) y con sólo 2 lavabos es decir, ni ducha ni váter. ¿Un hospital de Burundi? No amigos, un hospital de Madrid. Tal y como lo cuento. Si acuciaban las necesidades fisiológicas sólo había dos opciones: la cuña, o ir al servicio de pacientes al fondo del pasillo el cual constaba de sólo 2 váteres para un total de 16 pacientes. Estupendo. Una de las veces por un olvido de la enfermera, casi me dejan la cuña toda la noche debajo del culo así que opté por espabilar y en cuanto cogí fuerzas intentarlo en el WC para pacientes. Igual lo hacen a drede y es un método para una mas pronta recuperación. Quien sabe. Yo casi me desmayo en el intento (que tuvo lugar a la mañana siguiente porque antes no tenía fuerzas e hice uso de la cuña) y más cuando comprobé lo sucios que estaban los 2, había que decidirse entre uno con manchas marrones en la taza u otro con pequeñas manchas de sangre en la base. Opté por el segundo.
En fin, allí estaba yo sola, sin documentación ni móvil ni ropa... Cada vez que pasaba una enfermera preguntaba si habían avisado a mi familia y o bien se desentendían o me decían que “suponían que si” para quitarme de enmedio. Ya a las 19.30h y aunque adormilada y hecha polvo, yo “supuse” que, dado el tiempo transcurrido sin que nadie apareciera, era “que no”. Y le pedí al marido de una de mis compañeras de habitación que llamara a mi familia con su móvil. Dicho y hecho, los pobres seguían en la sala de espera de cirugía y NADIE, absolutamente nadie, les había avisado de que ya estaba en planta. Sólo tras la operación el cirujano salió a decirles que todo había salido bien y desde entonces, silencio administrativo.
La noche fue horrible. Las enfermeras no respetaban el sueño de los pacientes y cada vez que entraban a hacer algo lo hacían gritando sin consideración alguna independientemente de que fueran las 3, las 4, o las 5 de la madrugada. Además la buena señora de enfrente mía roncaba como un oso grizzlie, claro, que, teniendo en cuenta que era oxigeno-dependiente y no le salía de los orificios (nasales, claro) el ponérselo para dormir pues... que se le va a hacer. Yo no tenía fuerzas para ahogarle con la almohada, que era realmente lo que hubiera querido, y los puntos me tiraban demasiado como para hacer el esfuerzo de lanzarle a la cara la zapatilla o algún otro objeto mas contundente.
A la mañana siguiente yo no quería seguir viviendo esa pesadilla rollo Silent Hill y me propuse rogarle, suplicarle, sobornarle si era necesario a la médico para que me diera el alta a domicilio. Casi me deja una noche mas porque decía que había signos de fiebre en las constantes que me habían estado tomando a lo largo de mi estancia, pero al final la pobre me vio la cara de horror y se apiadó haciéndome prometer que me controlaría la temperatura y en cuanto tuviera unas décimas acudiría al hospital. Yo hubiera sido capaz de prometer entregar a mi primogénito en sacrificio (si alguna vez llega a existir), o cualquier cosa con tal de que me dejaran ir.
Y es por eso que he estado “missing” en casa de papis. Dejándome mimar. Sin internet. Ingiriendo enormes cantidades de comida casera. Respirando aire puro. Aguantando el tirón de las cicatrices y el dolor interno a base de drogas blandas (paracetamol, y cuando ya no podía mas, nolotil) . Durmiendo mucho, viendo pelis y leyendo. Algo aburrida pero muy muy relajada.
Y si, me voy a hacer un seguro médico privado en cuanto tenga tiempo de comparar presupuestos.
¡Y SIN INTERNET!
Resulta que en una revisión del sistema me detectaron un “alien”. Me han tenido que desconfigurar y he estado en modo “reparación” durante varias semanas. Ahora estoy como nueva. De hecho ya podéis denominarme “Bego Versión 2.0” porque vengo corregida y renovada. Mejor que nunca, vaya. Y dispuesta a cambiar muchas cosas, y sobre todo, a creer, pero eso es otra historia de la que ya hablaré otro día (si me da por ahí, claro).
La cita con el especialista tuvo lugar al mes después de solicitarla. Algunos dirán que no puedo quejarme pero claro, dado que todos los meses me retiran de la nómina un 14 % de mi sueldo en concepto de estas y otras muchas cosas, la verdad, una espera mucho mas. Nada mas detectarme el “alien” el especialista tuvo claro que había que extirparlo, desde ese momento hasta que vi al anestesista pasaron 3 semanas, las cuales no cuentan como plazo para la lista de espera. Desde la visita con el anestesista hasta la fecha de intervención el compromiso de la Comunidad de Madrid es de 30 días hábiles. Me dijeron que estuviera preparada, que me podrían avisar incluso de un día para otro. No me llamaban y yo ya pensaba que se habían olvidado o que habría colapso y me tocaría hacer una reclamación en atención al paciente. Pero no. Me llamaron un jueves y me dijeron la fecha de la operación la cual, que casualidad, tendría lugar el día 21º de esos 30 hábiles y justo coincidiendo con Semana Santa. Hasta ahí bien, les he jodido las vacaciones a la familia pero con los plazos cumplidos y todo OK.
El lunes acudo al hospital. Nos citan a varias personas en la 1º planta, admisiones, nos suben en grupos a su correspondiente planta. La mía era ginecología así que éramos todas mujeres. De ahí nos pasaron a lo que ellos llaman “sala pre-quirúrgica” y yo denominé “sala de strip-tease”. Íbamos siguiendo a la enfermera como animalillos acobardados de camino al matadero, como judíos en el previo a la entrada a la sala de gas, no se... era todo muy raro y no te informaban de nada con lo cual, había que añadir incertidumbre al nerviosismo lógico de una situación así. Te hacían quitar toda la ropa además de cualquier cosa metálica (joyas o dentaduras postizas... etc, que en mi caso no llevo ni unas ni otras) y ponerte una bata de hospital y esperar. Así, medio en bolas, en una habitación con otras pacientes anónimas y sus respectivos familiares.
La espera es horrible, porque vas viendo entrar a unas y salir a otras y parece que a ti nunca te van a llevar. Pero ya ves que si te llevan. Me metieron en zona de quirófanos donde ya sí me quedé sola y lo peor, aterida de frío durante mas de una hora. No estaba nerviosa. La verdad es que ya sólo quería que me “metieran mano” de una vez por todas. Sólo recuerdo que una de las enfermeras se machacó el pie derecho con una botella enorme de oxígeno y tuvo que ir a urgencias en silla de ruedas mientras lloraba de dolor y de rabia porque se casaba a mediados de este mismo mes y tenía el pie hinchado y morado. Para que luego hablen de profesiones de alto riesgo, en todas partes cuecen habas. También recuerdo el pasarme de la cama a la camilla de operaciones y como un estudiante de enfermería trató en vano de cogerme una vía y la enfermera se apiadó y no le dejó intentarlo más y lo hizo ella misma. Luego vino el sueño...
Cuando desperté lo hice en reanimación. Una sala exactamente igual a la de striptease, donde meten a las bellas durmientes a despertar sin beso de príncipe ni nada y de allí te pasan a la habitación correspondiente. Mas les hubiera valido dejarme allí.
Me pasaron a la habitación a las 16.30h. Era una habitación antiquísima, hecha polvo, para 4 pacientes, sin cortinillas (ergo: intimidad cero cada vez que venía el médico a explorarnos) y con sólo 2 lavabos es decir, ni ducha ni váter. ¿Un hospital de Burundi? No amigos, un hospital de Madrid. Tal y como lo cuento. Si acuciaban las necesidades fisiológicas sólo había dos opciones: la cuña, o ir al servicio de pacientes al fondo del pasillo el cual constaba de sólo 2 váteres para un total de 16 pacientes. Estupendo. Una de las veces por un olvido de la enfermera, casi me dejan la cuña toda la noche debajo del culo así que opté por espabilar y en cuanto cogí fuerzas intentarlo en el WC para pacientes. Igual lo hacen a drede y es un método para una mas pronta recuperación. Quien sabe. Yo casi me desmayo en el intento (que tuvo lugar a la mañana siguiente porque antes no tenía fuerzas e hice uso de la cuña) y más cuando comprobé lo sucios que estaban los 2, había que decidirse entre uno con manchas marrones en la taza u otro con pequeñas manchas de sangre en la base. Opté por el segundo.
En fin, allí estaba yo sola, sin documentación ni móvil ni ropa... Cada vez que pasaba una enfermera preguntaba si habían avisado a mi familia y o bien se desentendían o me decían que “suponían que si” para quitarme de enmedio. Ya a las 19.30h y aunque adormilada y hecha polvo, yo “supuse” que, dado el tiempo transcurrido sin que nadie apareciera, era “que no”. Y le pedí al marido de una de mis compañeras de habitación que llamara a mi familia con su móvil. Dicho y hecho, los pobres seguían en la sala de espera de cirugía y NADIE, absolutamente nadie, les había avisado de que ya estaba en planta. Sólo tras la operación el cirujano salió a decirles que todo había salido bien y desde entonces, silencio administrativo.
La noche fue horrible. Las enfermeras no respetaban el sueño de los pacientes y cada vez que entraban a hacer algo lo hacían gritando sin consideración alguna independientemente de que fueran las 3, las 4, o las 5 de la madrugada. Además la buena señora de enfrente mía roncaba como un oso grizzlie, claro, que, teniendo en cuenta que era oxigeno-dependiente y no le salía de los orificios (nasales, claro) el ponérselo para dormir pues... que se le va a hacer. Yo no tenía fuerzas para ahogarle con la almohada, que era realmente lo que hubiera querido, y los puntos me tiraban demasiado como para hacer el esfuerzo de lanzarle a la cara la zapatilla o algún otro objeto mas contundente.
A la mañana siguiente yo no quería seguir viviendo esa pesadilla rollo Silent Hill y me propuse rogarle, suplicarle, sobornarle si era necesario a la médico para que me diera el alta a domicilio. Casi me deja una noche mas porque decía que había signos de fiebre en las constantes que me habían estado tomando a lo largo de mi estancia, pero al final la pobre me vio la cara de horror y se apiadó haciéndome prometer que me controlaría la temperatura y en cuanto tuviera unas décimas acudiría al hospital. Yo hubiera sido capaz de prometer entregar a mi primogénito en sacrificio (si alguna vez llega a existir), o cualquier cosa con tal de que me dejaran ir.
Y es por eso que he estado “missing” en casa de papis. Dejándome mimar. Sin internet. Ingiriendo enormes cantidades de comida casera. Respirando aire puro. Aguantando el tirón de las cicatrices y el dolor interno a base de drogas blandas (paracetamol, y cuando ya no podía mas, nolotil) . Durmiendo mucho, viendo pelis y leyendo. Algo aburrida pero muy muy relajada.
Y si, me voy a hacer un seguro médico privado en cuanto tenga tiempo de comparar presupuestos.
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