jueves, 16 de abril de 2009

En el Horrorspital

Pues sí. He estado largo tiempo desaparecida por causas ajenas a mi voluntad.

¡Y SIN INTERNET!

Resulta que en una revisión del sistema me detectaron un “alien”. Me han tenido que desconfigurar y he estado en modo “reparación” durante varias semanas. Ahora estoy como nueva. De hecho ya podéis denominarme “Bego Versión 2.0” porque vengo corregida y renovada. Mejor que nunca, vaya. Y dispuesta a cambiar muchas cosas, y sobre todo, a creer, pero eso es otra historia de la que ya hablaré otro día (si me da por ahí, claro).

La cita con el especialista tuvo lugar al mes después de solicitarla. Algunos dirán que no puedo quejarme pero claro, dado que todos los meses me retiran de la nómina un 14 % de mi sueldo en concepto de estas y otras muchas cosas, la verdad, una espera mucho mas. Nada mas detectarme el “alien” el especialista tuvo claro que había que extirparlo, desde ese momento hasta que vi al anestesista pasaron 3 semanas, las cuales no cuentan como plazo para la lista de espera. Desde la visita con el anestesista hasta la fecha de intervención el compromiso de la Comunidad de Madrid es de 30 días hábiles. Me dijeron que estuviera preparada, que me podrían avisar incluso de un día para otro. No me llamaban y yo ya pensaba que se habían olvidado o que habría colapso y me tocaría hacer una reclamación en atención al paciente. Pero no. Me llamaron un jueves y me dijeron la fecha de la operación la cual, que casualidad, tendría lugar el día 21º de esos 30 hábiles y justo coincidiendo con Semana Santa. Hasta ahí bien, les he jodido las vacaciones a la familia pero con los plazos cumplidos y todo OK.

El lunes acudo al hospital. Nos citan a varias personas en la 1º planta, admisiones, nos suben en grupos a su correspondiente planta. La mía era ginecología así que éramos todas mujeres. De ahí nos pasaron a lo que ellos llaman “sala pre-quirúrgica” y yo denominé “sala de strip-tease”. Íbamos siguiendo a la enfermera como animalillos acobardados de camino al matadero, como judíos en el previo a la entrada a la sala de gas, no se... era todo muy raro y no te informaban de nada con lo cual, había que añadir incertidumbre al nerviosismo lógico de una situación así. Te hacían quitar toda la ropa además de cualquier cosa metálica (joyas o dentaduras postizas... etc, que en mi caso no llevo ni unas ni otras) y ponerte una bata de hospital y esperar. Así, medio en bolas, en una habitación con otras pacientes anónimas y sus respectivos familiares.

La espera es horrible, porque vas viendo entrar a unas y salir a otras y parece que a ti nunca te van a llevar. Pero ya ves que si te llevan. Me metieron en zona de quirófanos donde ya sí me quedé sola y lo peor, aterida de frío durante mas de una hora. No estaba nerviosa. La verdad es que ya sólo quería que me “metieran mano” de una vez por todas. Sólo recuerdo que una de las enfermeras se machacó el pie derecho con una botella enorme de oxígeno y tuvo que ir a urgencias en silla de ruedas mientras lloraba de dolor y de rabia porque se casaba a mediados de este mismo mes y tenía el pie hinchado y morado. Para que luego hablen de profesiones de alto riesgo, en todas partes cuecen habas. También recuerdo el pasarme de la cama a la camilla de operaciones y como un estudiante de enfermería trató en vano de cogerme una vía y la enfermera se apiadó y no le dejó intentarlo más y lo hizo ella misma. Luego vino el sueño...

Cuando desperté lo hice en reanimación. Una sala exactamente igual a la de striptease, donde meten a las bellas durmientes a despertar sin beso de príncipe ni nada y de allí te pasan a la habitación correspondiente. Mas les hubiera valido dejarme allí.

Me pasaron a la habitación a las 16.30h. Era una habitación antiquísima, hecha polvo, para 4 pacientes, sin cortinillas (ergo: intimidad cero cada vez que venía el médico a explorarnos) y con sólo 2 lavabos es decir, ni ducha ni váter. ¿Un hospital de Burundi? No amigos, un hospital de Madrid. Tal y como lo cuento. Si acuciaban las necesidades fisiológicas sólo había dos opciones: la cuña, o ir al servicio de pacientes al fondo del pasillo el cual constaba de sólo 2 váteres para un total de 16 pacientes. Estupendo. Una de las veces por un olvido de la enfermera, casi me dejan la cuña toda la noche debajo del culo así que opté por espabilar y en cuanto cogí fuerzas intentarlo en el WC para pacientes. Igual lo hacen a drede y es un método para una mas pronta recuperación. Quien sabe. Yo casi me desmayo en el intento (que tuvo lugar a la mañana siguiente porque antes no tenía fuerzas e hice uso de la cuña) y más cuando comprobé lo sucios que estaban los 2, había que decidirse entre uno con manchas marrones en la taza u otro con pequeñas manchas de sangre en la base. Opté por el segundo.

En fin, allí estaba yo sola, sin documentación ni móvil ni ropa... Cada vez que pasaba una enfermera preguntaba si habían avisado a mi familia y o bien se desentendían o me decían que “suponían que si” para quitarme de enmedio. Ya a las 19.30h y aunque adormilada y hecha polvo, yo “supuse” que, dado el tiempo transcurrido sin que nadie apareciera, era “que no”. Y le pedí al marido de una de mis compañeras de habitación que llamara a mi familia con su móvil. Dicho y hecho, los pobres seguían en la sala de espera de cirugía y NADIE, absolutamente nadie, les había avisado de que ya estaba en planta. Sólo tras la operación el cirujano salió a decirles que todo había salido bien y desde entonces, silencio administrativo.

La noche fue horrible. Las enfermeras no respetaban el sueño de los pacientes y cada vez que entraban a hacer algo lo hacían gritando sin consideración alguna independientemente de que fueran las 3, las 4, o las 5 de la madrugada. Además la buena señora de enfrente mía roncaba como un oso grizzlie, claro, que, teniendo en cuenta que era oxigeno-dependiente y no le salía de los orificios (nasales, claro) el ponérselo para dormir pues... que se le va a hacer. Yo no tenía fuerzas para ahogarle con la almohada, que era realmente lo que hubiera querido, y los puntos me tiraban demasiado como para hacer el esfuerzo de lanzarle a la cara la zapatilla o algún otro objeto mas contundente.

A la mañana siguiente yo no quería seguir viviendo esa pesadilla rollo Silent Hill y me propuse rogarle, suplicarle, sobornarle si era necesario a la médico para que me diera el alta a domicilio. Casi me deja una noche mas porque decía que había signos de fiebre en las constantes que me habían estado tomando a lo largo de mi estancia, pero al final la pobre me vio la cara de horror y se apiadó haciéndome prometer que me controlaría la temperatura y en cuanto tuviera unas décimas acudiría al hospital. Yo hubiera sido capaz de prometer entregar a mi primogénito en sacrificio (si alguna vez llega a existir), o cualquier cosa con tal de que me dejaran ir.

Y es por eso que he estado “missing” en casa de papis. Dejándome mimar. Sin internet. Ingiriendo enormes cantidades de comida casera. Respirando aire puro. Aguantando el tirón de las cicatrices y el dolor interno a base de drogas blandas (paracetamol, y cuando ya no podía mas, nolotil) . Durmiendo mucho, viendo pelis y leyendo. Algo aburrida pero muy muy relajada.

Y si, me voy a hacer un seguro médico privado en cuanto tenga tiempo de comparar presupuestos.

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