Lo que me gusta, de verdad de la buena, es ir borracha un martes a las 6 de la tarde y que no pase nada, que todo el mundo lo vea como algo normal. Eso es lo que me gusta.
Lo que me disgusta es que pequemos de despotricar contra los tios que salen huyendo cuando una tía les mola de verdad porque les de pavor lo que pueda pasar y una amiga te diga que es eso exáctamente lo que planea hacer. Creo que se lo he quitado de la cabeza pero quien sabe...
Y que tu compi de piso te enseñe música italiana que no conoces. Mola.
Y que tus amigas te digan que no es verdad y que no te creen cuando les dices que de verdad sientes que ha llegado la hora de dejarse de rollos de una noche y buscar churri. No mola, pero tampoco puedes negarles que puede que a los tres días te hartes y (al que sea) le mandes a freir espárragos, porque una es como es ... No mola.
Y que guardes esperanzas de algo que sabes, que no va a pasar... En el fondo, me mola, porque me gustan los retos, me gusta lo inesperado y porque, y también, en el fondo, soy una flipada.
Y que estés constipada por quincuágesima vez y con un fuerte dolor de garganta. No, no mola.
La vida es así, pura contradicción. Hay cosas que nos gustan y cosas que no. Y a joderse tocan...
¿Un grupo italiano de rap que, de repente les da por tocar otros estilos y se forran a vender discos? Hoy me los ha presentado Giuli. Disfrutadlos:
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