viernes, 1 de mayo de 2009

Se hace camino al andar.

Me encanta ponerme el mp3 y caminar los 30 minutos que me separan del centro. Aprovecho esos minutos para ver cosas y gentes y sobre todo, para despejar la cabeza y pensar. Siempre que camino voy con mil ojos, no sólo porque me gusta enterarme de lo que me rodea, si no porque me hago ilusiones de hacerme algún día con un Parsec, pero nada... Una vez vi uno muy chulo en San Vicente Ferrer y otro en la Plaza del Carmen, pero ambos estaban muy altos y era prácticamente imposible cogerlos. Que pena.

Me he propuesto caminar mas porque me ha salido polisón y me he dado cuenta de que en pleno S.XXI... como que no se lleva ya.

Así que he tirado paseo abajo, he cruzado el puente y he seguido por la calle Segovia, luego he paseado entre turistas por la Plaza Mayor donde he visto algo muy curioso: Una yonki que utilizaba el conducto de aire del suelo para, con papel higiénico, fabricar una especie de túnel que hacía las delicias de los niños que correteaban por él. Los crios pasaban por el artístico túnel y le daban monedas. Pura inspiración.

Luego he pasado rápidamente por Sol (procuro evitarlo o pasar rápido porque no me gustan las multitudes), no me ha dado tiempo a entrar a la FNAC porque ya estaban cerrando y he tirado por Gran Vía hacia Plaza de España, dejando atrás Principe Pío y regresando de nuevo al hogar dulce hogar. Se me da fatal calcular distancias, por lo que desconocía cuantos kilómetros habría hecho en todo el recorrido, pero lo he mirado en Google maps y son unos 7 aproximadamente.

Caminar por Madrid mientras oscurece a solas con tu música, tus pensamientos y arropada por una temperatura estupenda es un lujo que, contradictoriamente, no cuesta dinero.

I am the passenger
And I ride and I ride
I ride through the citys backside
I see the stars come out of the sky
Yeah, theyre bright in a hollow sky
You know it looks so good tonight.

1 comentario:

  1. Yo siempre he sido de los tuyos, de los que van con la música everywhere, siempre a toda mecha. Ahora bien, un día dije... voy a escuchar que me cuenta la calle. Y cuenta, vaya que si cuenta cosas... Suena a tipo raro, pero te recomendaría el sano ejercicio de ir sin música. Se percibe todo de forma muy diferente, uno se integra con el entorno de forma distinta.
    Hágame caso, maestra-en-lides-musicales!!

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